!Feliz Día de la Independencia a la República Dominicana!

!Feliz Día de la Independencia a la República Dominicana!

By Marti Cuevas

Cuando me mudé a Nueva York a finales de los 80 con el sueño de tocar música en la Gran Manzana, tenía un montón de amigos de casi todos los países latinoamericanos, EXCEPTO la República Dominicana.  En cuanto a los estilos caribeños, conocía bastante bien las músicas de Puerto Rico y Cuba, pero no sabia nada de las tradiciones musicales dominicanas.  Saboreé por primera vez el Merengue y la Bachata cuando, al principio de los años 90, comencé a trabajar con J & N Records.  Después, y de pura casualidad, me encontré tocando saxo tenor en agrupaciones de Merengue en la Ciudad de Nueva York.  En poco tiempo me enamoré de todo lo que tenia que ver con esa isla, Quisqueya – exótica, maravillosa y llena de idiosincrasias – el Merengue; los acentos regionales sabrosos y llenos de “swing;” mis amigos y compañeros músicos, y su constante “tijera” con buen humor, que hizo de la vida un gozón total en la carretera.

Desde siempre me asombraba que una islita chiquita, donde las personas no siempre tengan la suerte de nacer en familias de bien y de oportunidades, muchos amigos míos llegaron a ser músicos a un increíble nivel, básicamente con aprendizaje en la “Universidad de la Calle.”  Cuando me profundicé en el Merengue, pude apreciar de cerca el extraordinario virtuosismo de los músicos, particularmente los que grababan con tanto caché y belleza, tan perfectamente, a una velocidad de vértigo – saxofonistas que desafían la anatomía humana con articulaciones totalmente imposibles; teclistas que de alguna manera evitan el síndrome del túnel carpiano; percusionistas multifacéticos y versátiles; cantantes impecables con unas tesituras inhumanas; bajistas estilo “Pastorious” en Merengue.  La destreza de muchos de mis amigos músicos – cantantes, compositores, arreglistas y productores, expertos en concepto – todo en un solo paquete, una persona mágica de mil habilidades – me hizo reflexionar sobre las comodidades que solemos dar por sentado como ciudadanos de los Estados Unidos.  Nosotros, mas a menudo, disponemos de la oportunidad de estudiar con los mejores profesores, ir a las mejores escuelas.  Aun naciendo a familias de bajos recursos, si demostramos algo de talento, existen becas o escuelas de comunidad patrocinadas por algún programa del gobierno.

Siempre he pensado que aprender el Español ha sido el logro mas fantástico de mi vida.  He podido conocer y dialogar profundamente con gente del mundo inmenso Hispano – personas que nunca habría podido conocer sin ese requisito.  Ha sido un gran privilegio.

Pero, sobre todo, debo mas a la Republica Dominicana que cualquier otro lugar – tanto culturalmente, musicalmente, y los amistades de siempre que he llegado a amar y mantener en mi circulo intimo de personas adoradas durante mas de dos décadas.

Así que, en este día tan especial, y desde el corazón - !Feliz Día de la Independencia a la Republica dominicana!

!Qué viva Quisqueya!

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A Love Letter To La República Dominican On La Dia De La Independencia

A Love Letter To La República Dominican On La Dia De La Independencia

By Marti Cuevas

When I moved to New York in the late 80s with a dream of playing music in the Big Apple,  I had tons of friends from almost every Latin American country EXCEPT the Dominican Republic.  As to Caribbean styles, I was very familiar with Puerto Rican and Cuban music, and but knew nothing about Dominican musical lore.  I got my first taste of Merengue and Bachata working for J & N Records starting in 1990.  Later on, I stumbled into playing tenor sax in merengue bands in the City.  In short order I fell in love with everything about this exotic, wonderful, idiosyncratic island – the music, the soulful regional accents, my friends and fellow musicians, and their constant good-humored teasing that made life a blast on the road.

It always astounded me that such a tiny island, where folks were not frequently born into families with means and opportunity, excelled in music at such a high level, basically learning in the “University of the Streets.”  When I delved into merengue, I was able to appreciate the amazing virtuosity of the musicians, particularly those select few who recorded so beautifully, so perfectly, at breakneck speed – sax players that defy anatomy with impossible articulations, keyboardists who somehow avoid carpal tunnel syndrome, smoking, versatile percussionists, amazing vocalists, slamming base players.  The prowess of so many of my musical buddies – singers, songwriters, arrangers, conceptual gurus - all bound together in one magical person – made me reflect on the comforts so many of us take for granted as citizens of United States.  We, more often than not, have opportunities to study with crème of the crop professors, and to go to the best schools.  Even if our families are low-income, if we show talent, there are always scholarships and endowments available.

I have always felt that learning Spanish was the most fantastic endeavor of my life.  I have been able to meet and engage in deep dialogue with people from around the Latino world – people I never would have had the opportunity to meet otherwise. It has been a privilege. 

However, above all, I owe more to the Dominican Republic than any place else – so much culturally, musically, and in the forever friends I have grown close to and cherished over more than two decades.

So, on this day, and from the heart – Happy Independence Day to the Dominican Republic!  !Qué viva la República Dominicana!

Can cariño,

Marti

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